lunes, 24 de mayo de 2010

Extraño tanto las siestas

Extraño tanto las siestas
los veranos de mi infancia
ese amplio territorio
todo mío
solitario
las chicharras
el calor
el silencio alrededor
del campo y de mi casa
de muy cerca
de muy lejos
todo lento
todo en calma

donde libre circulaba
había lugar para el juego
las fantasías
los sueños

la poblada soledad
los imaginados misterios
las aventuras vividas
las leídas
o inventadas
las pequeñas transgresiones
el acceso a lo prohibido
y algún contacto
real y feo
con el mundo del adulto

rechazadas invasiones
que marcaron el inicio
de duros aterrizajes
en la cruda realidad
del mundo salvaje y cruel
asquerosamente cruel
que hoy me hace recordar
añorar
aquel refugio

aquella matriz lejana
donde mi infancia pasó
y de donde me parieron
vulnerable
mal armada
quijotesca
empecinada dadora de margaritas
que a pesar de todo busca
ese ser especial
único
que hable el mismo lenguaje
que sueñe los mismos sueños
con quien será al fin posible
crear un nuevo refugio
lleno de magia y misterio

como el amor verdadero.

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